Mi otra vocación

 

A todos los niños nos preguntan en algún momento qué queremos ser de mayor. Yo lo tenía muy claro: quería ser Maestra.

Hasta que en 1º y 3º de BUP tuve la suerte de tener una magnífica profesora de Ciencias Naturales, Mª Luisa Espinosa, que me hizo dar un giro a mi timón.

A partir de entonces lo que más me gustaba era estudiar y dibujar la célula, sus orgánulos… Empecé así mi camino sanitario.

¿Hay sólo una vocación? Yo siempre he dicho que no soy una dentista de vocación. Llegué a este mundo de rebote. Así que muchas veces he pensado que quizá no tenía vocación por nada y ahora veo claro que me equivocaba. Puedo afirmar que mi vocación es la Docencia.

Hace algún tiempo, quizá a consecuencia de cumplir los 40, empecé a escuchar y ver un montón de formaciones sobre “busca o encuentra el propósito de tu vida”.

Y cuando escuchaba estos podcasts, me hacía todas esas preguntas a mí, confiando en que apareciera por algún sitio una respuesta clara.

Han pasado algunos años desde que empecé esta búsqueda y crecimiento interior consciente. Sigo escuchando esos podcasts de personas que me sirven de inspiración y también leyendo libros que me ayudan a descubrirme.

¡Y durante el primer confinamiento he encontrado la respuesta!

Mi vocación, mi propósito de vida es Enseñar.

Nunca lo había visto tan claro y sentido así. Es como si se tratara de gasolina para tu motor.

Siempre he tenido señales del Cosmos pero quizá no me atrevía a verlas, o simplemente no les prestaba atención.

De pequeña me gustaba jugar a las Profesoras. Era mi juego favorito. De hecho, cuando estudiaba lo hacía siempre como dando una clase.

Ahora que soy madre, me encanta explicarles cosas a las niñas en la pizarra de casa.

A menudo pienso en organizar el curso que me hubiera gustado que me dieran a mí. ¡Próximamente!